Hoy “me marcho”… para siempre. La vida me ha enseñado que no se debe ser tan drástico y menos escupir al cielo, Además, creo si nadie te esta echando, en éste caso “menos”.
Pero me voy, me voy a volar, a conocer, a ser feliz,
Quizás me ye vuelva a encontrar, ya sabes, la vida da vueltas y el mundo es chico, El destino se lo dejo al Señor. Él hace tiempo que me guía, Antes era cabra de cerro, loca… pero aperra e inteligente. “No hay punta sin hilo”. Mi corazón intenso y rebelde se lo vivió a concho, y se endureció. Ahora puedo sentir cierta paz, armonía,, vivir pensando y existiendo, amándome, conociéndome, respetándome, y sobre todo perdonándome.
Consumiéndome en el odio, el rencor, la maldad, los pecados capitales y todo eso, Fui más que una bestia. Toque fondo y me acuso y con alevosía y premeditación. Los días existían solo en mi memoria, pues vivía en la oscuridad, Literalmente. Era el sueño convertido en pesadilla. Mis malas decisiones, mis decepciones, mis sentimientos, mi forma de ser, y mi vida pasaban una y otra vez en mi mente. Se creo una especie de mundo virtual y solo vivía mil veces lo vivido... Me sentía mala, una perra, un bicho raro mas bien, era como una maquina, una cosa, el animal mas horrible del infinito. Odiaba ser como era. Querer de esta manera, como siente mi corazón solo me trajo dolores de cabeza, cansancio, decepción, y lo peor era que me negaba a creerlo y aceptarlo. Maldecir fue mi torpeza. Cuando mi corazón siente maldice las cosas, las palabras, los momentos, el amor.
O será solo que no había conocido nunca antes el verdadero amor, por eso no se como amar, o solo cuando soy niña. Claro que en el presente no puedo actuar de esa manera. Y es precisamente la clave a todos mis problemas.
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